Archivos para Abril 18, 2008

El tiempo correcto de Dios

Es tan fácil adelantarse y ponerse de novios, empezar a arriesgar todo su futuro, todo por adelantarse, por temor a quedarse solteros.

El noviazgo yo lo comparo a una bomba, de esas de los dibujitos animados, redonda, negra y con una mecha más o menos larga ¿Te la estás imaginando? El cuerpo se puede convertir en un verdadero tirano, no se conforma con lo que le das un día, al otro día quiere otro poquito, y al otro día quiere más y más y má…

El primer día vences el miedo de tomarle la mano, no te animás, y te daba susto que no te la diera, y finalmente le tomas la mano. El peligro del noviazgo es que al otro día ya no te interesa la mano, ahora quieres la cintura y al otro día quieres el abrazo del oso, y lo que empezó como un besito de despedida en la frente, al otro día quiere la mejilla, lo más cerca de la boquita. El problema aquí es que cada cosa que vamos avanzando, la mecha se va acortando hasta que la bomba explote. Comienzan en verdad los problemas para la muchacha, que queda embarazada.

No se trata de sólo decirles que no lo hagan y se acabó. No es que sólo queramos los adúltos decirles que hacer y que no hacer a los jóvenes y adolescentes. Es que hay razones poderosísimas por las que les decimos que se esperen, que no hay prisa. Disfruten el período de vida por el que van pasando, para que no se frustren habiéndose saltado alguna etapa de su vida.

La vida fue diseñada por etapas, del vientre a bebé, de bebé a niño, de niño a adolescente, de ahí a joven, de ahí a joven adulto, luego a casado, adulto y ancianito.

Cada etapa fue diseñada para que la disfrutes y para que aprendas todo lo que puedas en ese período. El problema que veo hoy es que la sociedad en la que vivimos no deja a los niños ser niños, los empujan a ser adolescentes o jóvenes y los adolescentes y jóvenes son empujados a hacer, a actuar y consumir cosas de adultos. Por eso cuando son adultos están frustrados porque se saltaron todas estas etapas de sus vidas y quieren ser y hacer cosas de adolescentes o de jóvenes. No permitan que los empujen a hacer lo que no les toca todavía, por eso aprendan a tener amigos y amigas, eso si, si no estas en edad de casarte todavía, no te comprometas con nadie.

Muchos me preguntan qué edad será buena para pensar en casarse. Yo pienso que desde los 24 en adelante. No hay prisa, antes de esa edad la mayoría de nosotros somos demasiado inmaduros y no estamos listos para enfrentarnos a la tremenda responsabilidad del matrimonio. Si te esperas para esa edad, ya habrás terminado tus estudios y ya tendrás un trabajo como para enfrentarte a los gastos que involucran el casarte.

Si te casas para irte a vivir con tus papás o con los papás de tu cónyugue, eso me parese una barbaridad y un facaso casi seguro.

Es tan fácil el adelantarse, y es tan fácil ir muy rápido. 1 Cor. 13: 7 dice que el verdadeo amor todo lo espera.

Si en verdad se aman pueden esperarse hasta el tiempo correcto, la lujuria todo lo arrebata, no espera nada. ¿ Qué hay en ti, amor o simple lujuria?

El casarse no es uno de los pasos más grandes que tomarás en tu vida, se necesita realmene sangre fría para caminar por ese pasillo rumbo al altar.Y más vale que hayas tomado la decisión correcta, el tiempo correcto y la persona correcta.

Cuando ya todo está listo, da el paso de fe y adelante, si no hay nada claro, ni te muevas por favor.

Lo más importante es asegurarse en el corazón que ese paso es la voluntad de Dios.

Debes tener paz en tu corazón.

El Señor jamás te guiará a un matrimonio para que fracases.

Él quiere tomarnos en el punto en el que nos encontramos y empezar a guiarnos por el resto de nuestras vidas.

Termino dandote el consejo que el hombre más sabio nos dio havce unos 3000 años, Salomón en el libro de los Proverbios 3: 5-8 dice:

Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconoselo en todos tus caminos y él enderesará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión teme a Jehová, apartate del mal; porque será medicina a tu cuerpo, y refriguerio para tus huesos.

El noviazgo puede ser una bendición si se hace en el tiempo correcto de la vida, o puede llegar a ser una tragedia si te adelantas. Reconoce a Dios en tu vida y Él enderesará tus caminos. Si lo hizo por Isaac y Rebeca, también lo puede hacer por ti y por mi.

 

Tomado con permiso

Del libro: El noviazgo de Dios/Dating God´s Way

Autor: Jorge Lozano

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Abstenerce para Obtener

Cuando se habla de la virginidad y el sexo, casi parece una contradicción en estos días. Los jóvenes se están involucrando en relaciones sexuales a edades más tempranas que nunca. En 1995, más de 1 millón de muchachas se convirtieron en madres solteras. Es muy raro encontrar vírgenes, ya sean hombres o mujeres, hoy día. Las fuerzas de maldad vagan por el mundo buscando a quienes pueden robar.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir; yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia,” Juan 10: 10).

Tenemos el potencial de tener una vida sobreabundante, más allá de lo normal. Podemos vivir por encima de la mediocridad. Podemos tener una vida abundante en todas las áreas. Sin embargo, tenemos un enemigo: el diablo. Una de las cosas que el diablo quiere robarle a la juventud es su virginidad. Cuando se roba esto es robada la gloria que Dios ha puesto en esa área de nuestra vida.

 

Se roba su dignidad, honra y respeto de sí mismo. ¿Qué significa “gloria”?

 

La palabra “gloria” en el idioma hebreo es kabod, y en el griego es doxa. Las dos palabras significan casi lo mismo: la revelación y manifestación del carácter, poder y persona de Dios mismo a través de nuestras vidas. En este capítulo, te quiero enseñar que hay gloria en abstenerse. ¡Para poder obtener, tenemos que abstenernos! Cuando nos abstenemos, el poder, la persona y el carácter de Dios comienza a ser formado en nuestras vidas, y esto es un tesoro que traemos al matrimonio digno de celebrarse.

Símbolo de la virginidad

 

En el Antiguo Testamento, cuando un joven y una señorita se casaban, eran acompañados por los padres hasta su alcoba privada y éstos se esperaban afuera de la puerta hasta consumirse el matrimonio en el primer encuentro sexual entre el esposo y su novia.

Cuando los recién casados habían terminado, les hablaban a los cuatro padres y ellos entraban para revisar la sábana blanca, esperando ver una mancha de sangre. Esta mancha era evidencia de la virginidad de la novia. Los padres de la novia se llevaban la sábana a casa y la guardaban por si algún día el esposo quisiera divorciarse acusando a su esposa de no ser virgen al casarse. (Vea Deuteronomio 22:13-21.)

 

En caso que el joven esposo se cansara de la mujer o si ya no le agradaba, la única manera de deshacerse de ella sería comprobar que su esposa no fue virgen al casarse. Si había cometido fornicación antes del matrimonio, él se podía divorciar de ella. Pero, si los padres de la mujer podían comprobar que había sido virgen, el hombre sería penado y multado por los padres, y tendría que tomar de nuevo a su esposa y cuidarla.

 

Varias cosas sobresalen en esto. Primero, el gran valor que se le daba a la virginidad. El valor de tu vida, especialmente la de la mujer, dependía de la evidencia de aquello. El hecho de que hubieras perdido la virginidad antes del matrimonio era suficiente, en el caso de la mujer, para divorciarse de ella, y ningún hombre la querría después. La virginidad era un reflejo de tu santidad, moralidad e integridad personal. El perder tu virginidad era ser alguien con un carácter débil, con poco valor ante la sociedad. Y en aquellos días, si no tenías carácter, no tenías valor.

 

Todo pacto es sellado con sangre y es la evidencia externa de una obra interna. Necesitas recordar eso para entender lo que estoy por compartir contigo.

 

Cuando una pareja virgen se casaba y tenían relaciones por primera vez, y el pene del hombre penetraba el himen de la mujer, habría derramamiento de sangre. Esta sangre era una señal de parte de Dios de que la pareja había entrado en pacto sagrado con Dios y el uno con el otro. El derramamiento de sangre sellaba el pacto. Esto es simbólico del pacto sagrado que Dios hizo con la humanidad por medio de Jesucristo por Su sangre derramada en la cruz.

 

El perder tu virginidad en el asiento trasero de un coche, o en algún otro lugar inapropiado antes del matrimonio es entrar en pacto ilegalmente o desperdiciar tu virginidad. ¡Para ti hay algo mejor!

 

Cuando por primera vez tienes relaciones sexuales compartes aquel poder, carácter y fuerza divina que te ha preservado y mantenido para esa persona especial. Yo sé que para algunos de ustedes estoy a tiempo para decirte lo siguiente: no permitas que un momento despreciable, o un novio o novia lujuriosa te robe aquello tan especial que te ha sido dado para bendición. No dejes que el enemigo te robe tu virginidad. Es señal de la gloria de Dios operando en tu vida.

Es señal de la realidad de esa vida mejor, sobreabundante que podemos tener por medio de Dios a través de Jesús.

 

Así como confiamos en el poder de Dios para salvarnos del infierno, tenemos que permitir que ese mismo poder nos salve de la influencia del mundo en el área sexual. Permite que tu cuerpo sea temporalmente sacrificado y negado al placer. Presenta tu cuerpo en la manera que a Él le agradará. Esto lo podemos hacer permitiendo que esta verdad acerca del sexo cambie nuestras ideas sobre ello. Dios pide esto de nosotros, y Pablo dice que no es demasiado pedir en comparación a lo que Dios ha hecho por nosotros mandando a Jesús a morir en una cruz para traernos libertad. Perder tu virginidad es perder todo esto y no alcanzar la meta de excelencia que preservará tu auto-respeto.

 

Puedo oír a algunos de ustedes pensando: Esto se oye muy bien Juan, ¿pero ahora qué puedo hacer? Ya perdí mi virginidad. Tuve sexo antes del matrimonio con varias personas. Me siento mal, con vergüenza y culpabilidad. ¿Hay esperanza para mí? ¡Sí, hay esperanza para ti!

 

Los principios que te he compartido son principios de esperanza y no de condenación. Tu dolor y tu corazón pueden ser sanados. Lo que te fue robado, puede ser recuperado. Con la ayuda de Dios, se puede lograr. Él te puede restaurar y librarte de esa prisión de pena y dolor donde has estado. ¡No te des por vencido, este es tu día! La libertad está tocando a la puerta.

 

Quizá no podrás recobrar tu virginidad física, pero puedes recobrar el corazón y la actitud de la misma. ¿Te gustaría sentirte limpio y puro? ¿Quisieras sentir de nuevo respeto y dignidad en tu interior? ¿Quieres sentirte nuevo y sin pena cuando llegue la persona que es para ti? Entonces repite lo siguiente en voz alta:

 

Señor, llego ante ti en el nombre de Jesús. Reconozco que he pecado y no he seguido tus caminos. He sembrado la semilla incorrecta, y ha producido fruto malo en mi vida. Me arrepí’ento. Quiero cambiar y me comprometo a seguir tus principios. Por favor, ayúdame a cumplir con este compromiso. Te pido, Padre amoroso, que restaures el espíritu de virginidad dentro de mí. Que me restaures y que provoques en mí el ser limpio, puro, nuevo, y que sea un gozo para mi futura pareja. Señor, presento mi cuerpo como sacrificio, santo y agradable a ti. Es lo menos que puedo hacer, después do todo lo que has hecho por mí. ¡Yo me comprometo a la pureza!

 

Ahora tienes que guardarte. Tienes que tener cuidado que la pasión no nazca en tu corazón. Cuando la pasión es concebida, el sexo quiere nacer. La pasión, en mi opinión, es una de las cosas más fuertes con la que tienen que lidiar los jóvenes. La pasión puede llegar prometiendo placer y satisfacción, pero al final de cuentas te esclaviza y te mata.

 

 

Tomado con permiso del libro: La verdad sobre el sexo

Autor: John Arana, Jr.

Editorial: Casa Creación.

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