Archivos para Abril 24, 2008

Por AmOr y paRa aMar

Somos así… distintos pero parecidos. Llenos de características que nos distinguen, pero a la vez con abundantes coincidencias. Hombres y mujeres, aunque somos diferentes, tenemos algo en común: necesitamos personas que, al relacionarse con nosotros, lo hagan de manera sincera, leal, amorosa, fiel…. en síntesis, personas que tengan intenciones de amor genuino al acercarse. Si eres varón, por más macho que te creas también necesitas una mirada de amor, un gesto, una caricia, un abrazo, un beso de alguien que no te pida nada a cambio; alguien que te muestre eso tan genial que nos da paz y seguridad, y que se llama amor desinteresado.

Algunos creen que no necesitan ese tipo de amor. Sin embargo, su ausencia está en el fondo de todos los problemas de la humanidad. Aunque hay quienes pretendan negarlo, toda persona necesita relaciones que le hagan bien.

¿Por qué? Porque está impreso en nuestros genes, porque es parte de nuestra esencia, porque es eso precisamente lo que termina de hacernos personas. Fuimos hechos por amor y para amar.

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Sexo sin remordimientos

“Por lo demás, hermanos, os rogamos y exhortamos en el Señor Jesús, que de la manera que aprendisteis de nosotros cómo os conviene conduciros y agradar a Dios, así abundéis más y más. Porque ya sabéis qué instrucciones os dimos por el Señor Jesús; pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación. Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo.”
I Tesalonicenses 4:1-8

EL CORAZÓN DE DIOS

 

NUESTRO CORAZÓN

Dios espera que nosotros podamos…

 

Pero nosotros más bien
pensamos que…

Verso 1

*Entender nuestra pureza sexual como algo importante
*Seguir buenos modelos

*Ver la pureza sexual como una bendición

*Esforzarnos en agradar a Dios
*Crecer constantemente en santidad
 

 
Verso 1
*El pecado sexual (privado) no es tan grave
*Nosotros somos nuestro propio modelo
*Lo emocionante de la tentación es agradable
*Es mejor agradar a nuestra propia carne
*Hay que buscar nuevas y creativas formas de pecar
Verso 2


*Seguir en obediencia las órdenes que nos han sido encomendadas
 
Verso 2


*Hay que buscar nuevas y creativas formas de pecar
Verso 3
*Perseguir la santidad
*Huir apresuradamente de la fornicación
 
Verso 3
*Lo que hay que buscar es el placer
*Debemos tolerar la fornicación
Verso 4
*Esperar y apreciar el matrimonio  
Verso 4
*El matrimonio no es algo que valga la pena (lo menospreciamos)
Verso 5
*Controlar nuestros deseos naturales  
Verso 5
*Es bueno darle riendas sueltas a nuestros deseos
Verso 6
*No dañar a otros

*Reconocer que algún día se hará justicia

 
Verso 6
*No estamos dañando a nadie (sobre todo cuando el pecado es privado/secreto)
*No pasará nada (no va a caernos un rayo del cielo)
Verso 7
*Vivir concentrados en alcanzar nuestro propósito  
Verso 7
*La vida se trata de vivir por vivir, y hay que pasarla bien
Verso 8

 

*Dejarnos controlar por el Espíritu Santo  
Verso 8

 

*No estamos rechazando a Dios

Caí en la tentación de la pornografía, y siento que no puedo salir de ella. Muchas veces me he arrepentido, y le he pedido perdón a Dios. Me he levantado, pero después de unos días vuelvo a tropezar con lo mismo. ¿Qué puedo hacer? ¿Existe alguna forma de poder salir de esto?”

Definitivamente, ¡sí hay una respuesta! Existe esperanza. Sí puedes encontrar una forma de salir de este enredo. Es un proceso que puede resultarte difícil pero con la fortaleza del Señor, ¡es posible lograrlo!

Tres verdades que Dios quiere que vivas

1. No existe pecado tan feo, horrible, asqueroso, vergonzoso, repetitivo, esclavizante, profundo, escondido, que Dios no pueda (o quiera) limpiar y perdonar. Por más que pienses (o sientas) que no mereces el perdón de Dios, recuerda que, en efecto, no lo merecemos. Somos perdonados y limpiados únicamente porque Dios así lo ha decidido. Lee I Juan 1:9. No importa lo que hagas, jamás lograrás que Dios deje de ser fiel y justo. Él quiere y puede limpiarte del pecado de la pornografía.

2. Nunca pienses que eres la única persona que tiene la tentación de la pornografía. Es más, no caigas en la trampa de sentir que eres anormal o demasiado malo porque eres tentado de esta manera. Esto es algo que le sucede a seres normales, humanos, sexuales. Lee I Corintios 10:13. Ser tentados no es pecado; pero sí hay una gran diferencia entre escoger la salida (y huir del pecado) o quedarse disfrutando del fracaso. Dios quiere que huyas de la pornografía.

3. Dios quiere socorrerte en los momentos de debilidad, y espera que otros lo hagan también. No estamos solos en esta lucha contra el pecado. Dios es nuestro aliado, y de igual forma deben serlo nuestros hermanos en la fe. Lee Gálatas 6:1. Debemos rodearnos de personas maduras (espirituales) que no van a condenarnos por nuestro pecado, sino que van a tendernos la mano y ayudarnos a salir adelante. Dios desea que seamos ministrados para salir delante de un pecado como la pornografía.

Tres decisiones que puedes tomar ahora

1. Preséntate delante de Dios para confesar tu pecado. Sé muy específico y honesto para contarle a Dios en qué has desobedecido. No tengas temor ni sientas vergüenza; recuerda que te estás presentando ante el trono de la gracia (y no de condenación). Lee Hebreos 4:16.

2. Prepara una estrategia inteligente para huir del pecado. Haz una lista de los momentos o las situaciones en las que eres vulnerable a caer en la tentación de la pornografía. Sé honesto y específico (no trates de engañarte). Una vez que sabes cuando estás más cercano a caer, podrás hacer un compromiso para alejarte de esas situaciones. Lee I Corintios 10:12.

3. Busca a un amigo, maduro en su fe, quien pueda ser tu confidente. Ten la confianza de contarle (aunque te cueste mucho la primera vez) acerca de tus luchas, de tus áreas débiles, de tus momentos vulnerables. Juntos podrán orar para no caer en tentación y recordarse del compromiso que han hecho con Dios para alejarse de la pornografía. Así podrán compartir también sus victorias sobre el pecado. Juntos aprendan a disfrutar la vida abundante que Jesús nos ofrece.

Por Ing. Howard Andruejol
Pastor juvenil y Director para Centroamérica de Liderazgo Juvenil
www.liderazgojuvenil.comelmensaje@itelgua.com

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Amar y ser amado ¿qué podría ser más importante?

Cada uno de nosotros tiene un lenguaje de amor principal. Esto significa que uno de los cinco lenguajes del amor habla de manera más profunda a nuestras emociones que los otros cuatro. Cuando alguien expresa mi lenguaje de amor principal, yo soy atraído hacia esa persona porque él o ella está satisfaciendo mi necesidad básica de sentirme amado. Cuando una persona no expresa mi lenguaje principal me preguntaré si él o ella en realidad me ama, porque no estoy comprendiendo emocionalmente a esa persona.
El problema en muchas relaciones humanas es que usted y yo expresamos nuestro lenguaje de amor y nos preguntamos por qué la otra persona no comprende. Es como si yo le estuviera hablando en inglés a una persona que solo entiende alemán y preguntándome por qué no entiende mi mensaje. Las relaciones humanas mejoran grandemente cuando aprendemos a expresar el lenguaje de amor de la otra persona.

Los cinco lenguajes del amor
Describimos brevemente los cinco lenguajes del amor:

1. Palabras de afirmación
Utilizar palabras para dar apoyo a la otra persona es una manera de expresar amor: “Te queda bonito ese vestido… Hiciste un buen trabajo con esa tarea… Aprecio tu perseverancia hasta que terminaste…. Gracias por limpiar tu habitación… Aprecio que hayas sacado la basura…” Hay miles de formas de expresar afirmación con palabras.

2. Tiempo de calidad.
Tiempo de calidad es darle a alguien toda su atención. Para un niño pequeño, es sentarse en el suelo rodando la pelota de un lado para otro. Con un cónyuge, es sentarse en el sofá, mirarse el uno al otro y hablar, o salir a caminar, o salir juntos a comer, mirarse y conversar. Es llevar a un adolescente a pescar y decirle cómo era la vida cuando usted era adolescente, después preguntarle cómo su vida difiere de la suya.

Usted se está enfocando en el adolescente, no en pescar. Para un soltero, tiempo de calidad es planear una actividad con un amigo donde los dos puedan tener algún tiempo para hablar de sus vidas. Lo importante no es la actividad, sino pasar un momento juntos. Cuando usted le está dando tiempo de calidad, le está dando una parte de su vida.

3. Los regalos
Dar regalos es una expresión universal de amor. Los regalos dicen: “El estaba pensando en mí. Mire lo que me dio” Niños, adultos, adolescentes, todos aprecian los regalos. Para algunas personas, los regalos son su lenguaje de amor principal. Nada los hace sentir más amados que cuando reciben un regalo. No es necesario que los regalos sean caros.

4. Acto de servicio
” Las acciones hablan más alto que las palabras”, dice un antiguo dicho. Eso es cierto para las personas cuyo lenguaje de amor principal son los actos de servicio. Hacer algo que usted sabe que a la otra persona le gustará que haga, es una expresión de amor. “Cómo preparar una comida, lavar los platos, aspirar los pisos, podar el césped, limpiar el asador, darle un baño al perro, pintar una habitación, lavar el auto, llevar al niño de sexto grado de primaria a su práctica de fútbol, remendar el vestido de una muñeca, ponerle de nuevo la cadena a una bicicleta. La lista puede ser infinita. La persona que expresa este lenguaje siempre está buscando cosas que hacer para otros.

5. Toque físico
Hemos sabido por largo tiempo el poder emocional del contacto físico. Es por eso que levantamos bebés, los sostenemos, los abrazamos y decimos todas esas palabras tontas. Y mucho antes que el niño comprenda el significado del amor, él se siente amado por el contacto físico. Abrazar y besar a un niño de seis años cuando él o ella sale para la escuela en la mañana es una forma de llenar su tanque de amor y prepararlo de esa forma para un día de aprendizaje.

¿Qué lenguaje de amor expresa Dios?

Es mi premisa que los lenguajes de amor que observamos en las relaciones humanas son un reflejo del amor divino. Si el hombre verdaderamente está hecho a imagen de Dios, entonces esperaríamos encontrar los cinco lenguajes del amor expresados en el carácter y la naturaleza de Dios. También es mi premisa que Dios expresa los cinco lenguajes del amor con fluidez y que las personas tienden a ser atraídas más profundamente a Dios cuando sienten que Él está expresando su lenguaje de amor principal.
Yo creo que estas premisas pueden ser probadas tanto por la revelación de Dios que se encuentra en las Sagradas Escrituras como por la experiencia humana. Y Él le expresa su amor a usted en su propio lenguaje de amor principal:

1. Para aquellos que comprenden el lenguaje de amor de las palabras de afirmación, Jesús dice : “Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso. Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para su alma. Porque mi yugo es suave y mi carga liviana”
2. Para aquellos cuyo lenguaje de amor principal son los regalos, Jesús dice: “Mis ovejas oyen mi voz; yo las conozco y ellas me siguen. Yo les doy vida eterna, y nunca perecerán, ni nadie podrá arrebatármelas de la mano”.
3. Para aquellos que desean tiempo de calidad, las Escrituras dicen: “Acérquense a Dios, y Él se acercará a ustedes”.
4. Para aquellos cuyo lenguaje de amor son actos de servicio, Jesús dice de sí mismo: “El Hijo del hombre no vino para que le sirvan sino para servir y para dar su vida en rescate por muchos”.
5. Para aquellos que comprenden mejor el lenguaje de amor del contacto físico, nada habla más profundamente que la encarnación de Cristo. He aquí como el apóstol Juan la describió: “Lo que hemos visto… visto con nuestros propios ojos… contemplado… tocado con las manos, esto les anunciamos. Hemos contemplado su gloria que corresponde al Hijo unigénito del Padre, lleno de gracia y de verdad”.

Tomado de: Los lenguages del amor de Dios
por Gary Chapman – Editorial Unilit
Los lenguages de amor en las relaciones humanas son una reflexion del amor divino. La meta del doctor Chapman para los lectores es que ellos puedan ser guiados a explorar la posibilidad de expresar diferentes lenguajes de amor a Dios y de esa forma ampliar su propio entendimiento de Dios y de otros.

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El potencial de una relación

Todas las relaciones tienen un futuro, ya sea juntos o separados.

La mayoría de las parejas que comienzan una relación, ya sea que se hable de ello o no, tienen la esperanza de un futuro positivo para ellos. Pero después de meses y años de invertir tiempo, muchos no lo logran. Es posible ahorrar tiempo, energías y mucho sufrimiento si usted adopta previamente un proceso de selección.

Una de las relaciones que posee un bajo potencial es la relación “desequilibrada”.

Es la relación en la cual usted hace más por la otra persona que esa persona por usted. Uno es el que persigue, el otro quiere que le busquen. ¿Cuáles son algunos de los indicios de que su relación es inadecuada?:

-Usted inicia la mayoría de los contactos en la relación.
-Usted inicia la mayoría de los avances afectuosos, tales como tomarse de las manos, abrazarse, besarse, etc.
-Usted es el que hace los planes, mientras el otro parece que solo acompaña.
-Usted se sacrifica haciendo cosas para el otro o para hacer más agradable la vida, pero no se ve correspondido.
-Usted está excitado acerca de la relación, mientras que la otra persona simplemente parece estar yendo a su lado.
-Usted habla acerca de su relación y posibles planes futuros, pero esto no consigue una respuesta de parte de su pareja.

¿Salvador o salvado?
Cuando se trata de relaciones, algunas personas jamás se cansan de ser un salvador. Viven para eso. Pero hay un problema en esto. Una relación no funcionará si sólo uno de ustedes habitualmente salva al otro. En una relación sana, usted desea estar para la otra persona y ella desea estar para usted. Esta es la manera sana de relacionarse. 

¡Pero ellos poseen un potencial tan grande!
Otra relación con bajo potencial es aquella en la cual su pareja no es lo que usted quisiera que fuese, o lo que usted esperaba. No obstante usted se sorprende a sí misma pensando:
-¡Pero tiene tanto potencial!
-El Señor realmente puede hacer milagros con él.
-Él en realidad está esperando una oportunidad para triunfar.
-Pero yo seré capaz de ayudarle a manejar finalmente este enojo y esta depresión.
-Una vez que esto ocurra, el sólo tendrá ojos para mí y para nadie más.
-Estoy segura que él aprenderá a ser responsable una vez que estemos casados.
-Él saldrá de un antecedente abusivo, alcohólico y disfuncional.
-Trayéndolo a mi iglesia y a mi estudio bíblico debería haber un cambio.
Usted puede tratar de remodelar, rehacer y reconstruir a su pareja, pero no puede sacar oro de una mina llena de plomo. 

La pareja perfeccionista
Para poder demostrar que son lo suficientemente buenos, los perfeccionistas tratan de hacer lo imposible. Se imponen metas irreales y normas demasiado elevadas para una relación. No ven una razón por la cual no lo podrían conseguir. Se esfuerzan en conseguir estas metas y esperan que sus cónyuges vivan de la misma forma. Son impulsados por los debe, debiera, tengo que, y nunca lo suficientemente bueno. Ellos se sobre-programan, trabajan en exceso, hacen demasiado y se trastornan cuando hay sorpresas o cambios imprevistos. Rápidamente son abrumados por la ardua tarea que se impusieron. Las normas de un perfeccionista total son tan altas que nadie puede seguirlas realmente. Están más allá del alcance y la razón. Otra creencia de los perfeccionistas es la importancia de hacerlo solo. Es un signo de debilidad el delegar o pedir ayuda, por lo tanto el perfeccionista no debe pedir consejo u opiniones. Esto ayuda poco para promover intimidad en la relación. Usted como su pareja termina sintiéndose aislado. 

El controlador
Quizás su pareja no es un perfeccionista sino sólo un tipo de persona controladora. Usted probablemente sentirá la misma presión con este tipo de persona que con un perfeccionista. Los hombres y mujeres utilizan el control para protegerse a sí mismos de problemas reales o imaginarios. Su uso del control es parte de su sistema de supervivencia. 

¿Relación o situación?
Una relación está formada por dos personas que contribuyen con sus dones únicos y sus fuerzas. Cada uno contribuye hacia el otro. Si el dar es unilateral, no funcionará. Asegúrese de estar en una relación más que en una situación. Una posee potencial, la otra es una calle sin salida. Una relación tiene potencial de compromiso y lo incluye. Una situación, bueno, no tiene mucho, excepto estar junto a la otra persona.

Este artículo ha sido tomado del libro:
Las relaciones que funcionan (y las que no)
por H. Norman Wright – Editorial Unilit
Aquí podrás descubrir porque algunas relaciones simplemente no funcionan y como puedes evitarlas.

 

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El proceso de Amar

¿Qué significan en el fondo estas palabras: esta sí es hueso de mis huesos y carne de mi carne? Alguna vez te has preguntado:

¿de qué nos enamoramos?, ¿cómo se produce el proceso de selección dentro de nosotros?

La facultad de psicología de una universidad muy conocida realizó un estudio tratando de responder a las preguntas del párrafo anterior. Después de entrevistar a muchas parejas, los investigadores llegaron a la siguiente conclusión: <nos enamoramos de una proyección de nosotros mismos>. Aclaremos este concepto. Gracias a Dios, no significa que nos enamoramos de una fotografía de nosotros mismos, eso sería narcisismo. Pero, cuando yo encuentro a alguien que encarna mis anhelos más profundos, mis valores más íntimos, mis conceptos de lo bueno y lo malo, de lo bello y de lo feo, estoy frente a alguien que es una proyección de mi mismo, es muy probable que termine enamorado de esa persona.

Supongamos a manera de ejemplo que tú eres una persona superambiciosa, para ti la vida es dinero, dinero, y, si sobra tiempo, dinero también. Cuando tú encuentres a alguien tan ambicioso o más ambicioso que tú, esto despertará amor en ti. Resumiendo, cuando yo me encuentro a mi mismo en otra persona, eso desencadena el amor. Este es el significado de las palabras hueso de mis huesos y carne de mi carne. Adán le dice a Eva “En ti yo me reconozco a mi mismo, la esencia de lo que yo soy. En ti yo veo mis propios huesos y mi propia carne”

Él no dijo tu eres huesos de los huesos de no se quién o la carne de la carne de otro. Por el contrario, declara que Eva es una prolongación de la totalidad de su ser. ¡Qué sabiduría tiene la palabra de Dios! Este descubrimiento moderno ya se encontraba en la Biblia.

Si es cierto que nos enamoramos de una proyección de nosotros mismos, ello rompe el concepto tradicional de que polos opuesto se atraen. Esto funciona bien en el mundo de los metales, pero no el mundo de las personas. En las cuestiones secundarias de la vida, podemos ser diferentes y hasta opuestos. Sin embargo, en los aspectos vitales de nuestra existencia tenemos que ser lo mas parecidos posibles. Porque la conclusión natural sería, dime de quién te enamoras, y te diré quien eres, o dime quién fue capaz de despertar amor en ti, y te diré lo que hay en lo profundo de tu corazón. Yo puedo conocer mucho acerca de ti conociendo a la persona que tú amas. Conocer a la persona de la cual estás enamorado es como tomar una radiografía de tu ser interior.

Veamos una aplicación de esta verdad. A muchos les cuesta aplicar la enseñanza bíblica de no mantener relaciones sentimentales con personas que no tienen la misma experiencia de fe. Lo ven como una especie de racismo religioso, de desprecio, como si la persona no creyente fuera peor o inferior respecto del creyente.

¿Cómo reaccionamos cuando nuestra linda líder de alabanza se enamora de un chico no cristiano? Normalmente interpelamos a la chica cristiana y le decimos <¿cómo es posible que te enamores de ese muchacho? ¿No sabes que es primo de Lucifer, cuñado de Satanás, hijo del diablo?>. Al reaccionar así, pensamos que el problema lo tiene el lado no cristiano; pero, realmente el problema está en el lado cristiano.

Por el contrario, yo le diría a la joven cristiana: mira, no necesito que me describas al joven del cual estás enamorada. Debe de ser una excelente persona, seguro hasta es mejor que los jóvenes cristianos de la iglesia. Debe de ser así para que sus cualidades puedan compensar el hecho de no tener a Cristo como su Salvador y Señor personal y para que tú lo puedas amar. Pero, recuerda,

cada uno se enamora de lo que uno es.

Si tú me dices que Dios es lo más importante de tu vida y tu experiencia con Jesucristo tu mayor tesoro, pero alguien que no tiene esa relación viva con Dios en Jesucristo es capaz de despertar amor en ti, eso me dice que para ti Dios no es tan importante como dices que es. No importa lo que digan tus palabras; tu corazón te traiciona y delata. Tal vez en el pasado tuviste una relación real con Jesucristo, pero hoy tu fe está en crisis.

En cambio, si yo digo que Dios es lo más importante de mi vida, ¿saben cuál va a ser la mujer que me va a volver loco? Aquella que ama a Dios tanto o más que yo. Cada uno atrae lo que uno es. Varones espirituales se enamoraran de mujeres espirituales. Mujeres superficiales atraen hombres superficiales.

Tomado del libro: Una bendición llamada sexo
Autor: Alex Chiang
Editorial: Puma

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Usarás tu Cerebro

Michelle y Russell eran apasionados. No podían recibir suficientemente el uno del otro. Habían encontrado a su respectivo compañero del alma, la concreción de sus más exuberantes fantasías. En cualquier momento se los podía ver abrazados besándose. Estaban enamorados. Pero todos los demás les daban consejos. Amigos y familiares insistían que aquellos dos no eran el uno para el otro. Michelle y Russellno tenían nada en común, solo se conocían hacía un mes y por lo tanto era muy pronto para un compromiso mutuo.¿Le suena conocido? ¿Alguna vez se encontró diciéndose a sí mismo: ¿Por qué está ella con ese payaso?» O esta otra: «¡Lo creía a él más inteligente»! Muchos de nosotros hemos experimentado la frustración de observar a alguien a quien estimamos involucrado en una relación sin sentido. Aún peor, quizás usted mismo se encontró en medio de una relación impulsada nada más que por la pura emoción, solamente para darse cuenta más tarde que la misma estaba predestinada al fracaso desde su comienzo. ¿Cómo explica usted esta rara actividad? ¿A qué se atribuye esta conducta? El culpable es el amor romántico. En este capítulo le ayudaremos a distinguir entre el amor romántico y el amor verdadero.

También le hablaremos acerca de las tres fuerzas más importantes del amor romántico, y cómo algunas de las personas que vinieron hacia nosotros por consejería han sido absorbidas por el «vértigo del romance». Luego le enseñaremos cómo evitar caer en las trampas de los «verdaderos romances» estilo Hollywood usando su cerebro. Ia clave es usar su mente en los asuntos del corazón. Recuerde, su cerebro está localizado encima de su cuello, no en la caja torácica o debajo de su cinturón.

LA GRAN ILUSIÓN

¡Ah, el éxtasis del amor romántico! Nada puede ser mejor que la mágica experiencia de fijar sus ojos con los de la persona de sus sueños a través de un salón lleno de gente, enamorarse perdidamente y pasar el resto de su vida en matrimonial embeleso. Si usted no está familiarizado en este momento en cómo se desarrollan estas cosas, le sugerimos que se gratifique con algunas novelas románticas. De la misma manera, en las encantadoras telenovelas y las llorosas películas de Hollywood, el príncipe se enamora de la princesa, se casan y todos viven felices para siempre. Todo esto suena muy lindo.

Solamente hay un pequeño problema, esto es una ilusión. Esto no sucede en la vida real. Nunca sucedió. Nunca sucederá. Lo que estamos diciendo es que el amor romántico tiene poco que ver con el verdadero amor.

Seamos sinceros, como sociedad estamos confundidos acerca del amor. Constantemente estamos inundados con los mensajes acerca del amor que nos envían Hollywood, la televisión y otros medios de comunicación. Nuestra comprensión acerca del verdadero amor ha sido severamente distorsionada. Nos han engañado fácilmente al hacernos pensar que el amor es simplemente un sentimiento. Como dijo alguien: «Es sentir eso que nunca hemos sentido hacia otro». Si bien muy adentro de nosotros todos queremos creer el hermoso cuento del amor, tarde o temprano debemos enfrentarnos con la verdad. El verdadero amor no le «sucedió» simplemente a usted. El amor no es un simple sentimiento, es mucho más.

¿Qué es el verdadero amor? Esta es una de las grandes preguntas de la vida, y por siglos filósofos y teólogos trataron miles de maneras de definir el amor. Sin embargo, desde nuestra perspectiva, algunas de las definiciones de los tiempos antiguos superan con creces algunas de las actuales tonterías descritas en la cultura popular. La cultura griega estaba un paso más adelante que nosotros en la definición del amor. Ellos comprendían lo complejo del amor y también que necesitaban un vocabulario para luchar con esta complejidad. Los griegos no se contentaban con hablar del amor en términos tan vagos y generales como los que usamos en la actualidad. Por ejemplo, hacían una clara distinción entre eros (amor romántico) y ágape (amor verdadero o maduro).

De acuerdo con los griegos, eros es la apasionada forma del amor. Incluye rodos los elementos de la atracción inicial y fase romántica de una relación: obsesión, misterio, atracción, excitación, pasión. Primeramente, la emoción anima a eros, interpretándolo bastante inestable. Por otra parte, ágape es una forma de amor demostrada por dos personas que se preocupan profundamente el uno por el otro y que mayormente están ocupados por el bienestar del otro. El ágape se refiere a una forma de amor madura y estable, sólida, perdurable, proveyendo un sentido de seguridad.

El amor romántico y el verdadero son dos condiciones distintas y separadas. El amor verdadero es la decisión de buscar el bien del otro, cueste lo que cueste. E/ ágape incluye educación, apoyo, aliento, aceptación y compañerismo. Cuando llega el momento de hablar de una perdurable relación, especialmente un matrimonio, el verdadero amor deja atrás las efímeras pasiones del romance. Eros está enfermizamente designado como el sustentador del peso de las tensiones de la vida. Necesitamos rechazar el desatino de basar un matrimonio en dicha pasión. Dando tiempo para que el ágape prospere, las parejas pueden construir un sólido fundamento de compromiso, aceptación y educación.

¿TIENE VALOR EL ROMANCE?

¿Hay algo valioso en el romance? ¡Por supuesto! No estamos en contra del romance y del amor apasionado. El romance es una parte normal, natural, de la mayoría de las relaciones saludables. Verdaderamente, yo (Sam) soy el primero en admitir que estaba como «tonto» cuando me enamoré de mi esposa. Sé lo que es la experiencia del éxtasis del tierno amor, sentir como si mi mundo diera vueltas alrededor de otra persona. Recuerdo el intenso impulso físico y emocional de querer pasar todo el tiempo posible con ella. He gozado cada minuto de la romántica fase en estos seis a nueve meses de nuestra relación. Pero este es justamente el punto: el amor romántico era una fase, y no permitimos que dominase la relación. Finalmente llegamos a una clase más profunda de amor, una forma madura del amor, el verdadero amor. El verdadero amor solamente puede comenzar a crecer o prosperar cuando disminuye el apasionamiento. Y solamente este tipo de amor puede sostener a la larga una relación matrimonial. ¿Significa esto que el romance ya no forma parte de nuestro matrimonio? ¡Por supuesto que no! Solamente significa que el romance y la pasión son uno de los aspectos que realza lo que poseemos, en lugar de funcionar como la base de nuestra relación. Todos nosotros apreciamos la excitación y la alegría que provienen al quedar atrapados en un amor romántico. Sin esta experiencia quizás hombres y mujeres no terminarían nunca el uno con el otro.

Sin embargo, ha llegado el momento de dejar de dar tanto crédito al amor romántico. Eros no puede ser una medida de compatibilidad. El amor romántico no nos dice nada acerca del carácter de uno, y es en extremo poco confiable como un método para determinar la viabilidad o salud de una relación. Por increíble que pueda parecer, cuando se trata de un noviazgo o matrimonio exitosos, ¡el amor romántico no necesariamente significa mucho!

Entonces, ¿que lugar posee en la experiencia del noviazgo? Creemos que el romance debe ser reconocido como lo que es: una introducción para alguien con quien se pudiera formar pareja.

Nos gusta pensar que es un pegamento temporal que nos da tiempo para evaluar a la persona con la cual estamos, para considerar las más importantes facetas de su carácter y compatibilidad. Lamentablemente, la mayoría de las personas no se aprovechan de esta valiosa oportunidad, y zumban jovialmente a lo largo de las olas de la pasión todo el tiempo hasta cometer serios errores. Las parejas deben hacer al principio un compromiso de balancear el romance con el sentido común, la razón, el juicio y el discernimiento. Usted debe usar su cabeza en cuestiones del corazón. Realmente, cuando se trate de tomar decisiones acerca de las relaciones, ¡debería seguir más los dictados de su cabeza que los de su corazón!

TRES IMPULSORES DEL AMOR ROMÁNTICO

Creemos que el amor romántico consiste en tres muy poderosos impulsores que pueden interferir con nuestra capacidad de usar el cerebro: las emociones, las hormonas y las direcciones espirituales. Cualquiera de estos impulsores por sí mismos o combinados pueden causar que se vuelva desorientado, desilusionado y hasta produce la baja de un centenar de puntos en su coeficiente de inteligencia en cuestión de segundos. ¿Qué ocurre cuando usted permite que estos impulsores dicten sus relaciones? Veremos a continuación historias de amor de la vida real y los resultados de desobedecer el mandamiento de usar su cerebro. Como podrá ver, las consecuencias pueden ser trágicas y de largo alcance.

1. El noviazgo impulsado por las emociones

Un día Carl conoció a Elaine por el «divino destino» en una fiesta de fin de año. Inmediatamente se enamoraron perdidamente y estaban juntos día y noche. Ella sintió que él era la pieza que le faltaba en su vida porque la hacía sentir muy completa. Igualmente, él sentía que ella era la mujer de su vida porque lo hacía sentir muy lleno de vida. Mirándose a los ojos, cada uno se comprometió con el otro, porque nadie les había hecho sentir de aquella manera, un sentimiento que solamente podía describirse como extraterrenal. Tres meses después ellos danzaban embelesados por el pasillo de la capilla local de matrimonios para pronunciar los votos como marido y mujer.

Aquí fue donde se puso feo el asunto. Al poco tiempo de este tan apresurado compromiso, alguien le hizo las siguientes preguntas a Elaine. «¿Sabes algo respecto a su familia?» «¿Conoces tan siquiera su segundo nombre?» Elaine gorjeó alegremente: «No, pero eso no importa porque estamos enamorados». Elaine no sabía o no le importaba saber. Estaba contenta de confiar en sus emociones. El amigo trató de razonar con ella, pero Elaine no quiso escuchar. ¡Un año después Carl y Elaine se convirtieron en parte de las doscientas mil personas que se divorcian anualmente antes de su segundo aniversario de bodas! ¡Si solamente hubiesen desacelerado lo suficiente para descubrir la historia familiar de cada uno! Lamentablemente, ellos tomaron como cierto la mentira que los sentimientos románticos son iguales que el amor, y que estos sentimientos perduran para siempre. Las relaciones formadas sobre el emocionalismo pueden ser mortales.

2. El noviazgo impulsado por las hormonas

Nada interfiere más con la lógica y el sentido común que el impulso sexual. Por años nos hemos referido a esto como el «fenómeno del cambio del cerebro», que ocurre cuando usted se apasiona por alguien y comienza a intimar. He aquí como actúa: una vez que las hormonas se despiertan, el cerebro se desprende del cráneo y lentamente se mueve hacia abajo por el cuerpo, a través del cuello, hombros, pecho, estómago y finalmente, por debajo de la cintura. Este proceso toma veinte minutos en las mujeres y cerca de tres segundos en los hombres. ¡Pero una vez que sucede, es demasiado tarde! Usted está pensando y razonando con sus hormonas en lugar de con su cerebro.

Una noche Marshall llamó a la radio para confesar sus numerosos encuentros sexuales premaritales. Uno de esos encuentros fue con Sharon, de la cual se enamoró. Tuvieron una «profunda relación sexual», luego de la cual se casaron, pero una vez casados ella se enfrió sexualmente. Sharon perdió la tan promocionada «pasión romántica». El se sintió defraudado y llegó a la conclusión de que ella usó las relaciones sexuales para atraerlo al matrimonio. No hace falta mencionar que sin la pasión y relaciones sexuales salvajes, la base de su relación se había destruido. No se puede edificar un matrimonio sobre hormonas y emociones; usted debe usar su cerebro.

Otro caso típico fue personificado por el caso de Sarahy Chris.Habían llevado tres meses de noviazgo cuando Chris decidió que él no podía seguir controlando su impulso sexual. Chris consultó a la Biblia en busca de respuesta. Y no le llevó mucho tiempo encontrar: «Pero si no tienen el don de continencia, cásense, pues mejor es casarse que estarse quemando» (1 Corintios 7.9). Por lo tanto, se unieron con la base irreal de la «santa» satisfacción de sus urgencias sexuales. Luego de cinco miserables años y dos chicos más tarde, decidieron divorciarse porque simplemente no habían usado sus cerebros cuando eran novios. Ahora, dos niños crecen en un hogar de un solo padre y cuatro personas experimentan las repercusiones de un acto egoísta y descabezado.

3. El noviazgo impulsado por el Espíritu

No hay nada tan peligroso como hombros y mujeres profundamente «religiosos» que espiritualizan su noviazgo. Nosotros llamamos a esto «noviazgo impulsado espiritualmente». Incontables personas escuchan las «voces de lo Alto» en vez de escuchar al sentido común. En realidad, esto no es verdaderamente espiritual dado que lo espiritualmente verdadero es saludable. «El noviazgo impulsado espiritualmente» es en realidad hiperespiritualo seudoespiritual.Las historias siguientes así lo demuestran.

Cuando Justiny Laurencomenzaron a salir como novios, todos se preguntaron cómo había podido encontrar este muchacho a una chica tan justa. Pronto nos enteramos de que Justin había usado la línea «Dios me dijo que me casara contigo» para conseguirla. Justin, un hombre radicalmente religioso, se encontró

con Lauren en un estudio bíblico para solteros. En un momento «inspirado por el espíritu», Justin se acercó a Lauren y le dijo que Dios le había revelado que ellos debían casarse. Lauren reaccionó sobresaltada y nerviosa. Ella acompañó a Justin en su ofrecimiento de oración y ayuno para la semana siguiente.

Ella se casó seis meses más tarde con Justin, en contra de los deseos de sus familiares y amigos. Desde el primer día estuvieron peleando y discutiendo por cualquier cosa. Poseían en común su relación con Dios, pero eran incompatibles en cualquier otro aspecto. Finalmente, después de años de consejería matrimonial, Justin tuvo una aventura amorosa y su «espiritualmente dirigido» romance terminó en amargo divorcio.

Si usted depende solamente de sus impulsos espirituales y falla en usar su cerebro, puede fácilmente terminar en una situación similar. Hay tantas invitaciones de casamiento en las cuales se lee: «Guiados por el Espíritu de Dios, Annie y Bille le invitan a asistir…» pero debería leerse: «Habiendo espiritualizado sus emociones e impulsos sexuales, Annie y Bill le invitan a asistir…» Sin ninguna duda, este es uno de los malos usos más comunes de la espiritualidad. Si Dios está guiando a uno de ustedes, entonces El guiará a ambos. No permita que ningún otro interprete la dirección de Dios para su vida.

¿Significa esto que estamos en contra de la espiritualidad en el noviazgo y al tomar decisiones importantes? ¡De ninguna manera! En realidad, nosotros apoyamos firmemente a las parejas que buscan la dirección de Dios para el matrimonio. La diferencia radica en una vida espiritual verdadera y saludable en vez de una manipulación seudoespiritual. Dios nos dio nuestras mentes por una razón, y el uso de sentido común es indispensable cuando se toman decisiones piadosas.

¿Se da cuenta usted lo que le ocurre a los hombres y a las mujeres cuando ellos permiten ser guiados por sus emociones, sus pasiones sexuales o voces celestiales? Corazones rotos, sueños quebrados, niños en el medio. Esta no tiene porqué ser su propia historia. Puede tomar el compromiso de ahora en adelante de usar su cerebro durante su noviazgo.

EL CEREBRO ES ALGO TREMENDO COMO PARA DESPERDICIARLO

Hemos destacado cinco pasos que usted puede adoptar para promover al máximo el uso de su cerebro:

1. Mantenga un equilibrio entre la mente y el corazón.

2. Absténgase de la intimidad física.

3. Analice sus relaciones pasadas.

4. Incluya a otros en el proceso.

5. Nunca descuide las oportunidades de efectuar evaluaciones.

Si usted puede tomar el compromiso de adoptar estos cinco pasos, irá por el buen camino de usar su cerebro, y no solamente sus emociones, sus hormonas y su espiritualidad.

1. Mantenga un equilibrio entre la mente y el corazón

Nosotros no estamos contra el romance, la pasión o la oración. A esta altura usted ya estará cansado de esta negación, pero queremos no ser malinterpretados. La verdad simplemente es que en algún momento durante el proceso de su noviazgo usted tendrá que apartar a estas tres y usar su cerebro. Yo (Ben) recuerdo una relación de noviazgo en particular en donde me senté una tarde, saqué una hoja de papel y comencé a hacer una lista de todos los pro y contra de esa relación. Yo sabía que en el plano emocional y físico teníamos todo lo necesario, la intangible química, pero aún tenía que analizar el panorama total. Por supuesto, pude haberme dejado atrapar por el romance, pero previamente había adoptado una decisión muy concisa de no dejarme llevar esta vez por mis sentimientos. Así como el ingerir una dieta balanceada y vivir una vida balanceada tendrán un efecto positivo sobre todo lo que realice, así será también el efecto sobre su noviazgo cuando mantenga un equilibrio entre el corazón y la mente.

2. Absténgase de intimidades físicas

Si usted ha estado sexualmente activo en el pasado, esto le parecerá una locura y pueda que al principio le sea difícil de lograr, pero a la larga estará muy contento de haberlo hecho. Creemos que existe una correlación directamente negativa entre el nivel o intensidad del contacto físico y la capacidad de usar su cerebro. ¿Cómo abstenerse de ir demasiado lejos en su relación? Comience despacio. La idea no es de promulgar alguna ley legalista o expresar alguna fórmula mágica, sino más bien la meta de hacer lo mejor para las relaciones del noviazgo. Después de escuchar por años cientos y cientos de historias de éxitos y de fracasos, recomendamos calurosamente estos firmes lineamientos.

No se tome de las manos, bese o abrace en la primera cita, ni aun en la segunda, tercera o cuarta. ¿De veras? De veras. Cuanto más logre abstenerse del contacto físico, más especial será cuando finalmente suceda. Además esto le permitirá cimentar una sólida amistad en las primeras etapas de la relación. Una vez que usted comienza a ser físicamente afectuoso y especialmente una vez que comienza con lo sexual, la parte de la amistad en su relación sufre y a veces se deshace. Los aspectos afectuosos y sexuales comenzarán a dominarlo y usted no se seguirá molestando en edificar la intimidad emocional necesaria para una relación duradera.

Bart y Jennifer son dos cristianos comprometidos, pero cuando se conocieron y comenzaron a salir juntos, experimentaron el típico «fenómeno del cambio de la mente». En lugar de esperar un tiempo, Bart y Jennifer se zambulleron en la primera cita, besándose como locos. Al final del primer mes, ellos estaban exhaustos físicamente, luchando con un presuroso círculo de pasión, arrepentimiento, y nuevamente pasión. Si bien se comprometieron, finalmente las tensiones del compromiso lograron lo que el noviazgo no pudo: revelar cuan incompatibles eran ellos cuando sus cerebros volvieron a su cauce normal. Una amarga rotura de relaciones fue el desenlace.

3. Analice sus relaciones pasadas

Nada le ayudará más a aprender acerca de la solidez de sus relaciones, áreas de crecimiento, y particularmente de los no saludables patrones de conducta que parecen repetirse, que hacer un inventario de sus pasadas relaciones. Durante la temporada de fútbol, después de cada partido, los jugadores de la secundaria, de la universidad y los profesionales se agrupan alrededor de los proyectores para observar películas de cada encuentro. Los entrenadores arrancan y paran la película una y otra vez, para hacer las críticas a cada jugada. Ellos recurren frecuentemente a este aburrido y doloroso proceso para hacer resaltar lo que estuvo bien, de manera que los jugadores puedan aprender de sus éxitos. También recurren a las películas de los encuentros por una razón más crucial: señalar los errores y los ajustes necesarios para el próximo encuentro.

Piense acerca del análisis de sus anteriores relaciones como si estuviese viendo la película de un juego. Hágase preguntas generales acerca de la relación: ¿Cómo nos conocimos? ¿Qué hicimos bien? ¿Qué fue lo bueno de esta relación? Haga también preguntas más específicas acerca de sus ex-parejas: ¿A qué tipo de personas trato de agradar? ¿Cuáles son sus características positivas y negativas? ¿Qué tipo de comunicadores fueron? ¿Cómo me trataron? Luego, formúlese estas duras preguntas: ¿Por qué rompimos nuestras relaciones? ¿Tuve yo la culpa o simplemente nos fuimos alejando a la deriva? ¿Cuáles son algunas de las cosas sobre las que tengo que trabajar? ¿Estuvimos demasiado relacionados físicamente? ¿En qué forma afectó ese aspecto a nuestra relación? ¿Me dejé llevar por el embeleso emocional de estar enamorado e ignoré las señales de advertencia que no debía haber pasado por alto?

Incluya todas sus relaciones y compárelas, buscando distintos patrones. Para el máximo beneficio, asegúrese también de escribir sus pensamientos, luego agregue sus respuestas y analice los resultados. Usted está tratando de formarse una idea de sus costumbres durante un noviazgo, y así evitar errores en su futuras relaciones.

Demasiadas veces la gente falla al no tomarse el tiempo necesario para hacer una crítica y honesta evaluación. Tratamos semanalmente con personas que han tenido recientes rompimientos de relaciones y destroza el corazón escuchar sus historias. Pero lo que nunca nos deja de asombrar es que muchas de las personas que han quedado nuevamente solas tienen dificultad en aceptar su responsabilidad en los problemas de la relación. Siempre nos alegramos cuando escuchamos a alguien aceptar su parte de responsabilidad en ese rompimiento de relaciones.

Cuando usted no aprende de lo bueno y lo malo de su pasado, no crece. Mucha gente comete los mismos errores de una relación una y otra vez debido a que nunca se toman el tiempo de analizar qué fracasó y cuál fue su parte en las dificultades. Hágase preguntas duras. Hable con un amigo de confianza o con un consejero. Haga lo que haga, mire en su espejo retrovisor y aprenda del pasado.

4. Incluya a otros en el proceso

Roberto se pudo haber ahorrado años de penas y de sufrimientos en el corazón, si solamente hubiese escuchado a su familia y a sus amigos íntimos. Estuvo envuelto en una relación con una joven por dos años sin llegar absolutamente a ninguna parte. Ellos tenían poco en común. Se peleaban por cosas triviales. El no era sensible a las necesidades de ella. Y, lo más importante, no existía una dicha y felicidad verdaderas cuando estaban juntos, no obstante él trataba de mantener esa relación. Hacía tiempo que sus amigos le habían aconsejado salir de esto, pero él no escuchó.

Finalmente un día, mientras estaba comiendo con un amigo, el amigo le preguntó a boca de jarro si él estaba enamorado. Roberto contestó: «No lo sé». Su amigo fue derecho al grano y le pidió que terminase con esa relación. Esta sesión de «consejería» sirvió como un catalizador para terminar con esa relación. Años más tarde Roberto sigue agradecido con ese amigo por salvar su vida y la de esa muchacha.

Es imprescindible que uno reciba comentarios de un amigo, mentor o familiar. Cuando usted mantiene una relación, es fácil dejarse llevar por sus emociones de estar enamorado y sentirse maravillosamente bien haciendo caso omiso a las banderas rojas de advertencia. Le sugerimos realmente que tenga por lo menos dos personas de «vigías» mientras esté involucrado en una relación seria. Roberto comenzó una relación que debiera haber durado solamente seis meses, pero simplemente se negó a escuchar los consejos de otros. Desperdició un montón de tiempo, de energía y de dinero debido a que no incluyó a otras personas en el proceso de evaluación.

Si usted vive la vida y está dentro de un grupo de amigos firmes y confiables, entonces sería lo más natural involucrarlos en el proceso. Una de las figuras religiosas más famosas de la historia, el fundador de la iglesia Metodista, John Wesley, estaba relacionado con un pequeño grupo de hombres en Inglaterra llamado Holiness Club (Club de la santidad), ¡vaya nombre para un club! El grupo se unió en un pacto de no casarse con nadie si no contaba con la aprobación de cada uno de los miembros del club. John Wesley eligió a una mujer en contra del consejo de los mismos y terminó teniendo un horrible matrimonio. Luego de décadas de conflicto y contiendas, su esposa lo dejó. El amor puede hacer locuras con una persona, aun con alguien tan recto y sabio como John Wesley.

No deje a un lado las observaciones de amigos, familiares y de los compinches del «club de la santidad». Escúchelos y sopese sus consejos. Considere lo que le digo, esto le ahorrará muchas penas y sufrimientos. Hemos oído gemir y quejarse a hombres y mujeres cuando recuerdan sus noviazgos. «Si solamente hubiese escuchado a mi compañero de cuarto». «Si solamente hubiese escuchado a mi familia». Usted no tiene porqué vivir en los «si solamente» del mundo de las lamentaciones. Incluya a otros en el proceso de su noviazgo y no lamentará las decisiones que adopte.

5. Nunca descuide las oportunidades de efectuar evaluaciones

Una de las partes más descuidadas de una relación es la evaluación. Una vez que usted incluya a otros en el proceso de

análisis, tendrá tiempo para pensar acerca de sus palabras de cautela o de afirmación y compararlas con lo que usted cree que es la verdad. Debido a que muchas personas permiten que sus hormonas, sus emociones o sus «místicas intuiciones» sean sus guías, raras veces se toman su tiempo para sentarse en un momento de calma y pensar simplemente en lo que está sucediendo. Concedido, puede que usted sienta que se dañará la emoción de estar enamorado si comienza a analizar demasiado, y esto parcialmente es cierto. Usted no quiere desarrollar una «parálisis del análisis» pero sigue necesitando tomarse un tiempo para evaluar. Al fin y al cabo, todos nosotros pasamos por el momento de apasionamiento en el noviazgo. Usted conoce esa fase, sonríe de oreja a oreja pero se encuentra totalmente ciego acerca de los defectos de su pareja. Una vez que usted deja atrás este período, el cual generalmente puede durar entre tres a nueve meses, dependiendo cuánto funcionan sus capacidades de negación, hágase estas oportunas preguntas:

¿Me es grata esta persona como amiga?

¿Hay un sentimiento mutuo de dar y compartir?

¿Hay algún aspecto de su vida o su personalidad que yo no pueda tolerar?

¿Puedo tener gozo compartiendo mi tiempo con esta persona si nos abstenemos del contacto físico?

¿Me siento estimulado, apoyado y requerido por esta persona?

¿De qué manera nos beneficiamos mutuamente?

¿De qué manera nos herimos mutuamente?

¿Tiene mal carácter o una excesiva acumulación de cosas hirientes? (Se refiere al capítulo9: «No ignorarás las señales de advertencia».

Use estas y otras preguntas para ver cómo van las relaciones. De la misma manera en que lleva su automóvil para una inspección de rutina, hágalo con su noviazgo. Pueda que sea doloroso hacerlo, pero el no hacerlo es aún más doloroso y costoso.

¿Se da cuenta usted de lo imperativo que es utilizar su cerebro? Déjese llevar por la corriente de sus emociones y le esperará una gran pena. Utilice su cerebro y cambie a una forma más madura de amar y construirá un fundamento que puede apuntalar un matrimonio dinámico de por vida. Aprecie la pasión de un romántico amor por lo que es, pero luego diríjase hacia la madurez y utilice el cerebro. Después de todo, la elección de su pareja es una de las más importantes decisiones de toda su vida.

Consecuencias por desobedecer este mandamiento

Usted se sentirá desilusionado y defraudado cuando un día despierte y descubra en su pareja importantes defectos de su carácter.

Usted se sentirá abandonado por Dios debido a que El «le permitió» entrar en esa relación.

Usted se sentirá molesto, avergonzado y tonto por no haber visto lo que pasaba desde un principio.

Usted habrá gastado su tiempo, su energía, sus emociones y su dinero en alguien que tendría que haber reconocido en su primera cita.

Beneficios por obedecer este mandamiento

Usted será capaz de tomar sabias decisiones de amor a medida que su relación madure.

Usted será capaz de reconocer mas fácilmente parejas peligrosas para el noviazgo y relaciones perdedoras.

Los diez mandamientos del noviazgo

Usted evitará repetir los errores que cometió en relaciones previas.

Usted será capaz de distinguir entre cualidades esenciales de carácter y los menos importantes rasgos físicos y de personalidad.

Ayuda para usted que ha obedecido  este mandamiento

Reconozca que usted es un adicto emocional, hormonal y espiritual. (Vamos, reconózcalo. Todos nosotros lo fuimos una vez.)

Haga ahora el compromiso de usar la cabeza en asuntos del corazón.

Resuelva aplicar los cinco pasos anteriormente señalados para mantener un equilibrio entre la mente y el corazón, abstenerse de intimidades físicas en los primeros niveles de la relación, analizar sus relaciones pasadas, incluir a otros en el proceso y nunca descuidar las oportunidades de evaluar sobre la marcha.

 

Del Libro: Los 10 mandamientos del noviazgo
Autor:
Ben Young y Samuel Adams, Edit. Betania

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¡Quiero ser Amado!

NO, SEÑOR. NO ESTAMOS HABLANDO SIMPLEMENTE DE UNA CITA de ex compañeros. Estamos hablando de algo de suma importancia. Estamos hablando del amor.
Sé que el amor es de suma importancia para los adolescentes de hoy en día porque ellos me lo han dicho. Mira esta carta:

Querido Dawson:
Ah, como anhelo ser amada. Ser amada, ¡eso es todo lo que quiero! En realidad, no me importa nada mas. Podrían quitarme todo lo demás y no me Importaría. Si al menos alguien me amara.
¡Lo he oído muchas veces, y lo he leído en la Biblia, que Jesús me ama, pero eso parece no significar nada para mí! ¿Que anda mal?
Pensé que usted entendería. No me entiendo a mí misma. ¿Por que me siento así? Por favor, ¿me puede ayudar? ¡Quiero ser amada!

Esta niña no está sola. Estudiantes en todas partes dicen: “Quiero ser amado”. Cada semana recibo cartas y más cartas de adolescentes de todo el país que quieren hablar de A-M-O-R. Y eso es lo que vamos a hacer en este libro.

¿Qué es el amor?

La mayoría de los estudiantes quieren empezar aprendiendo qué es el amor verdadero. Pero nuestra sociedad hace que esto sea casi imposible.

Día tras día te abruman con falsa información sobre el amor y el sexo. Ves a los adultos abandonar sus matrimonios y familias. Todos los días descubres errores dolorosos que se cometen en las relaciones.

Por la publicidad y el entretenimiento logras aprender todo acerca del llamado “sexo seguro”, pero casi nada acerca del verdadero cuidado y compromiso. Y oyes hablar de la responsabilidad, de cómo usar condones para practicar el sexo seguro. Todo esto me hace recordar un viejo rock titulado “What´s Love Got to Do with it?” [¿Qué tiene que ver el amor con esto?].

No es de extrañar que los adolescentes estén confundidos. No es sorpresa que muchos luchen en cómo demostrar el amor y cómo ser amados.

Está bien, vamos a empezar desde el principio y lo vamos a clasificar todo. Veamos la palabra amor. Es posible que aquí sea donde se origina gran parte de la confusión, pues usamos esta palabra de modos muy diferentes. Por ejemplo, pensemos en todas las cosas que decimos que amamos:

“Amo el béisbol”
“Amo el pastel de manzana”.
“Amo a mi madre”.
“Amo a Dios”.
“Amo nuestra cabaña en el lago”.
“Amo a la bandera”.
“Amo a mis amigos”.
“Amo a mi novio (o novia)”.

A menudos usamos la palabra amor cuando en realidad queremos decir: me gusta, prefiero, disfruto o simplemente lo pase bien con… Sí, el camino hacia el amor verdadero está lleno de todo tipo de palabras y emociones confusas que quizás suenen como amor o sentir amor. Incluso nos pueden hacer creer que estamos enamorados. Pero las palabras y las emociones no son pruebas del amor verdadero, como lo veremos a medida que avancemos en este libro.

Muchas otras cosas causan confusión respecto al amor. Día tras día recibo correspondencia de estudiantes que, en verdad, luchan con esto. Aquí hay una carta de una joven que llamaré Sandy:

Esta es la triste historia de dos muchachos y una joven confundida. Mi nombre es Sandy y tengo dieciocho años. Antes de seguir adelante, permítame decirle que soy cristiana.

Hay un muchacho. Se llama Ricky. Hemos salido con cierta frecuencia durante dos años. Me ama y quiere que algún día nos casemos. Es cristiano, pero no me ayuda en mi andar con Dios. Desde que empezamos a salir, he cambiado mucho. Lo peor ha sido tener sexo con él. Sé que eso esta mal y comprendía que eso iba a ser un gran error, como así fue. El problema mayor es que necesite dieciséis años y medio para encontrar a alguien que me amara de verdad y temo que si lo dejo ir, me va a llevar mucho tiempo encontrar a otro que me ame tanto.

Por otro lado, esta Robbie. Lo conocí hace apenas dos semanas. Participe en un viaje misionero con mi iglesia, y una de mis amigas también fue. Ella tiene un hermano que va a la universidad. Vino a visitarla durante dos días. Pues bien, una noche oraba que Dios me enviara un buen muchacho cristiano, y lo siguiente que supe fue que me estaba llevando de maravillas con el hermano de mi amiga. Al volver
a la universidad, me escribió una carta pidiéndome salir con el. Aunque salgo con Ricky, acepté.

No se si Robbie solo va a querer que seamos amigos o si querrá que tengamos una relación de enamorados. Como él vive a cuatrocientos ochenta y tres kilómetros, no creo que le interese una relación profunda. Ricky me ama y yo lo amo, pero desde que conocí a Robbie, no estoy tan segura. He comenzado a creer que quizás Robbie sea el hombre para mí. ¿Que debo hacer?

Los latigazos emocionales

No necesitamos muchas más pruebas que la carta de Sandy para ver cuánto podemos confundirnos acerca del amor. A este tipo de aflicción la denomino latigazos emocionales. Así es como actúa: Primero, tropezamos con nuestras necesidades emocionales y físicas. Luego, aparece alguien que parece que llena esas necesidades, y eso nos hace sentir mejor. A continuación, comenzamos a decir que estamos enamorados. No tiene sentido, pero nos hace sentir bien, así es que lo empezamos a creer. Pero luego, descubrimos que estamos equivocados. Y nos damos cuenta que nadie, ningún otro ser humano, satisface realmente nuestras necesidades. Y eso duele.

Hace poco leí una historia sobre una “red de amor” de hombres y mujeres que tenían la esperanza de conocer a alguien especial a través del envío de mensajes por computadora. Una mujer de treinta y ocho años se había comunicado con regularidad con un amigo computarizado. Ella dijo que la hacía sentir única y especial. Pero luego agregó: “Cuando alguien nos dice que necesita escuchar, empezamos a preguntarnos si ha ocurrido algo mágico”.

¡Qué barbaridad! ¡Esta mujer creyó que se había enamorado de un montón de mensajes de computadora! Piensa que algunas palabras en una pantalla pueden satisfacer todas sus necesidades. He aquí una mujer de treinta y ocho años que se ha vuelto irracional en cuanto a sus sentimientos. Ahora, trate de convencerme de que nuestra sociedad no ha convertido el amor en un concepto totalmente confuso.

Está bien. Todos los días la gente se equivoca con el amor. ¿Por qué tanto problema? Es parte de la vida.

La cuestión es que todos los días personas confundidas con el amor sufren y se confunden aún más. No estoy sermoneando. Este no es un problema teológico ni de seminario. En la búsqueda del amor, todos los días miles y miles de personas, muchas adolescentes, pierden la virginidad, quedan embarazadas y abortan. Y esto no termina ahí. Estos “errores” en el nombre del amor pueden conducir a un mayor dolor y culpa que lo que la mayoría de nosotros pueda imaginar.

La verdad

Demasiados estudiantes buscan con desesperación el amor verdadero, pero encuentran imitaciones baratas y destructivas. Demasiados estudiantes piensan que el amor es un sentimiento que viene y se va rápidamente. Muchos no entienden que Dios creó el amor.

Así que nuestra mejor oportunidad de hallar el amor verdadero es aprender de Dios cómo lo creó para que actúe. Si no lo hacemos así, terminaremos obteniendo una mala información.

Por ejemplo, tú tal vez creas que sentirte atraído físicamente a alguien es amor. Dices: “¡Qué físico!”, o “¿Viste esa chica?” y crees que esa es la relación de tu vida. Pero eso no es amor; son las hormonas.

Tal vez creas que si alguien te escucha y te entiende, es amor. Pero eso no es amor; es bondad.

Tal vez pienses que sentirte bien cuando estás con alguien es amor. Eso tampoco es amor, es atención.

Y tal vez creas que tener una relación sexual es amor, pero no lo es. Eso no es más que dos novatos prendiendo peligrosos fuegos artificiales.

Estas son algunas de las muchas formas en que la gente confunde el amor verdadero con otra cosa. La pura verdad es esta: Cuando no entiendes el amor verdadero, de la forma en que Dios quiere que se entienda, puedes confundirte, dañarte y llegar a sufrir consecuencias realmente dolorosas. Como ya dije, esto es de suma importancia.

Una vez vi en un partido de béisbol cuando un lanzador tiró una bola rápida a la cabeza del bateador. Este cayó al suelo, pero se levantó riendo. ¿Por qué se reía? Porque era un partido de estrellas. Los puntos no afectaban los resultados acumulados, así que a los jugadores no les importaba mucho. El lanzador tiró otras tres bolas rápidas, pero el bateador, asustado con el primer tiro, no se esforzó en batear las siguientes y no le dio a ninguna. Perdió, pero se fue riendo junto con el lanzador.

Es verdad, durante un juego de estrellas fue un momento gracioso, pero si se hubieran enfrentado durante una serie mundial, aquello no habría tenido nada de gracioso. Hubiera sido un asunto muy serio. Habría habido demasiado en juego como para reír.

Así es con eso llamado amor. A nadie le divierte perder. Aun así, todos queremos jugar. Todos deseamos ser amados. Todos nos encontramos clamando como lo hizo Sandy: “Por favor, ¿me puede ayudar? ¡Deseo ser amado!

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¿Qué es el Amor?

El amor es múltiple, tan multidimensional que no se puede definir con palabras humanas. Aun el apóstol Pablo pudo compartirnos solamente como se expresa el amor, qué cualidades tiene, pero no qué es el amor. Y esto es comprensible, ya que “Dios es amor”. Tan poco como podemos explicar a Dios, podemos explicar el amor. Ahora quiero tratar de explicar cómo se expresa el amor.

El amor se centra básicamente en el otro.

Digo: “Me gusta la flor, disfruto de su perfume y me alegro por los pétalos brillantes. Luego la corto, la llevo a mi casa y la coloco en un florero, para seguir alegrándome por ella.” Esto no fue amor, ya que después de varios días tengo que tirar la flor marchita a la basura. El amor se centra básicamente en el otro. El amor es la más profunda reverencia hacia el otro. El amor no pregunta “¿qué beneficios me trae eso?”, sino “¿Qué puedo hacer por ti?” Si un joven le dice a su pareja luego de una noche de baile: “me gustas, ven conmigo a la cama, vamos a hacer el amor”, no está expresando amor, sino que se expresa a sí mismo, expresa su placer, las funciones de sus hormonas, el deseo de saciarse a sí mismo, y con ello expone su “flor” a grandes peligros y a consecuencias negativas. El amor es la más alta apreciación del otro y posee una sensibilidad muy grande para sus necesidades y penas.

Este amor auténtico no nos cae de repente del cielo, sino que hay que aprenderlo, desearlo, practicarlo y elaborarlo.

Es una responsabilidad de por vida y no depende de nuestro humor pasajero. Es completamente independiente de que yo tenga en ese momento afecto, sentido de enamoramiento o “ganas de hacer el amor”.

Amar es estar dispuesto a sacrificarnos

Ya que el amor es una constante disposición hacia el sacrificio, el amor también debe ser “sufrido”. Donde no hay voluntad de sacrificio no existe la base para una relación de amor Por eso, la disposición al sacrificio debe ser perceptible ya desde antes de la boda. En bien de la relación de amor se renuncia a lo permitido, se evita lo peligroso y se deja lo acostumbrado. Uno mismo se impone limitaciones para hacer regalos al otro. Se escribe una carta, en vez de ver televisión pasivamente; se renuncia a costumbres y placeres previos para enriquecer al otro, “Es hermoso vivir para otros”, expresaba Grillparzer y nos daba con esto una medida fiel para el amor auténtico: ¡el amor auténtico compite consigo mismo, para entregarse al otro!. Esta disposición no es estática una vez casados, sino que desarrolla una competencia constructiva: ¿qué puedo hacer para que nuestro matrimonio mejore aún más? Y es entonces que se hace evidente que tengo que hacer más que mi pareja, que -hablando humanamente- quiero sobrepasar a mi pareja, negándome a mí mismo, en las pequeñas atenciones, en la bondad y en la comprensión En esto reside, la mayoría de las veces, el motivo del fracaso de relaciones amorosas. Se tienen expectativas que luego son derribadas, se abrigan esperanzas para esto y aquello; pero falta lo básico, la voluntad para el sacrificio. Por eso es que falta el amor auténtico. Y como en general se asevera bien: sin amor no hay matrimonio. Entonces no es que uno se ha casado con la persona equivocada, sino que ¡no se ha traído a la relación matrimonial la capacidad de amar! El matrimonio no fracasa porque no se congenia, sino porque no se tiene la voluntad de buscar y de hacer para el otro lo mejor.

Si cada parte de la pareja solamente se centra en sí misma, toda relación de a dos termina rota.

¡Cásate pues solamente con una persona que esté dispuesta a amar, dispuesta a aprender a amar, ya desde antes de la boda!

Edith, de 27 años, leyó en el diario el siguiente aviso privado: “Yo, 30 años, 1,79 ni de altura, delgado, hasta ahora muy ocupado con un negocio exitoso, deseo una compañera fiel. Mis pasatiempos: tenis, equitación, lectura. Por favor escribir a…”

Esto sonaba prometedor, de modo que Edith escribió una carta y adjuntó una foto. Se encontraron en un restaurante fino. Como señal, Edith tenía que tener un diccionario Duden en la mano (que Edith tuvo que comprar). Una vez pasados los primeros tanteos evaluadores, conversaron sobre intereses personales y pasatiempos, sobre educación de niños y sobre el hogar paterno, quedando ambos convencidos de haber conocido una persona simpática e interesante, con la cual se podría llegar a formalizar un matrimonio. La boda de Edith con Werner tuvo lugar sólo tres meses mas tarde. Hubo lágrimas de las madres; la cuñada cantó una canción romántica de amor; hubo muchas tortas, masitas, champán y cremas heladas; luego vino la primera desilusión porque la noche de bodas no transcurrió tal como se había leído en docenas de novelas. Se fueron de luna de miel a Grecia y llegaron las primeras peleas a causa del horario de apagar la luz y del programa de televisión. Ya mucho más pensativos, los dos emprendieron el regreso, aun cuando el encanto de 1o nuevo todavía perduraba.

Después de cuatro meses, Edith pasaba nuevamente una tarde de domingo sola. Werner paseaba a caballo, con sus amigos. El decía que “necesitaba esto regularmente” como compensación del estrés laboral. Ella no sabía montar; tampoco le interesaba mucho, y tenía algo de miedo a los caballos tan grandes. Werner no tenia ni el tiempo ni la paciencia para enseñarle a cabalgar. De modo que ella pasaba casi todos los domingos de tarde sola. El lunes a la nochecita, después del trabajo, Werner leía una revista de actualidades. (A Werner le gustaba informarse sobre novedades, de modo que se abonó a dos revistas más.) Los martes a la nochecita practicaba tenis (a Edith tampoco le interesaba, por causa de la gente “imposible de aguantar” que había allí). Los jueves de noche Werner se reunía en el club de ajedrez, cuando no tenía que encontrarse con clientes. Los viernes a la noche había “comunión entre los dos” delante del televisor, que Werner manejaba con el control remoto comiendo nueces. Y el sábado, lógicamente, Werner tenía que ocuparse también del negocio… Después de diez meses de matrimonio, signados de discusiones cada vez más fuertes, decidieron divorciarse.

Allí donde falta voluntad de sacrificarse ¡falta la voluntad para una sociedad conyugal! Quién no desea renunciar a sus deseos personales, ¡debería renunciar al matrimonio! De modo que si alguien desea saber si está capacitado para el matrimonio, que se pregunte si quiere aprender a darse a su pareja, a entregarse a ella. Una persona que ama no desea ser feliz sino hacer feliz. Un matrimonio precisa amor para funcionar. Las causas más frecuentes de crisis conyugales son la imposibilidad de amar y la carencia de espíritu de sacrificio.

Pero en esto reside la gran oportunidad para cada mal matrimonio, ¡Pues puede aprenderse a amar! El amor es mas una cuestión de voluntad que de sentimientos. Se debe conocer la meta y el sentido del matrimonio, porque de otra forma el amor no tendrá meta ni sentido, ¡y se secaría! Debemos reconocer y aceptar que la mayoría de los cuentos y novelas de amor no responden a la verdad. La realidad del amor no es “y vivieron felices hasta su muerte…”, ya que en las novelas el príncipe le recrimina pronto su origen social, y ella le grita que podría haber tenido montones de novios como él. Y la bella durmiente debe aguantar los lamentos sobre los arañazos de los matorrales espinosos de rosas. Finalmente, Blancanieves sufre de depresiones porque su esposo liquidó a su madrastra mala.

El arte del amor consiste en convertir los sentimientos amorosos de un encuentro de novela en el amor de la cruda realidad.

 

Del Libro: Eligiendo una Pareja Cristiana,
Autor:
Walter Nitsche, Ediciones AcercaR

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Cómo reconocer la voz de Dios

Es indudable que una persona creyente desea coincidir con la voluntad de ¡Dios y no ir por sus propios caminos. Pero, ¿cómo me manifiesta Dios su voluntad? Dios revela su voluntad a través de su Palabra (la Biblia). Quien presta atención a los principios bíblicos referentes a la pareja está prestando atención a la voluntad de Dios. Pero quien desprecia la guía del camino de la Biblia está despreciando la voluntad de Dios.

Jay Adams escribió sobre este tema: “Un momento, responderás tú, ¿qué de los versículos de la Biblia que hablan de la guía del Espíritu Santo? ¿No se habla allí claramente de una guía independiente de la palabra de la Biblia?

La realidad es que en ninguna parte (Ro. 8.14 y Gá. 5.18, 22) se dice nada semejante.

Ninguno de los pasajes tiene algo que ver con un proceso de decisión. Ambos tienen la santidad en la mira, es decir, caminar por el camino correcto mediante la fuerza del Espíritu Santo. Este camino es, según Pablo, la señal manifiesta para la justificación del cristiano (Romanos) y la marca esencial de una nueva actitud, en oposición a la manera de vivir vieja (Gálatas). El Espíritu Santo “empuja” al cristiano (lo motiva) a preferir los caminos de Dios y no los “de la carne”. Querer tomar estos textos como determinantes para decisiones personales sería malinterpretarlos. Aun si en estos pasajes se tratara lejanamente de la guía en el proceso de decisión, no se habría logrado ninguna prueba definitiva para una conducción fuera de las Escrituras. Aun en ese caso se podría (y debería) argumentar que el Espíritu Santo habla por medio de su Palabra (He. 10.15).

¡Cuánta liberación trae a nuestra vida cristiana el saber que Dios nos dejó instrucciones claras, que no nos ha dejado en la oscuridad en cuanto a su voluntad, sino que nos ha dado principios y directivas bíblicas!

Estas directivas bíblicas conducen ya de entrada a decisiones claras: allí está la hermosa Gabi, que sin embargo no es creyente. Por ahí alguien conoce a ese muchacho serio Enrique, que sin embargo da tantas vueltas alrededor de sí mismo que no surge ninguna conversación auténtica ni intercambio profundo. Aquí está la buena de Rosita, que ciertamente visita el culto dominical, pero que no tiene tiempo para un servicio cristiano, porque no está dispuesta a dejar ninguna de sus aficciones (especialmente, el deporte de competición).

Todas estas personas quedarían excluidas, en este momento, como pareja para un cristiano comprometido.

La decisión

Presuponiendo que te has tomado tu tiempo, has analizado y pedido la sabiduría de Dios (sabiduría: que se puedan contemplar las cosas así como Dios las ve). Ya has tomado decisiones y, sin embargo, te encuentras delante de más de una “posibilidad”. ¿Y ahora, qué?

Jay Adams describe la situación de un joven (Alberto), que goza de la simpatía de dos jóvenes cristianas (Juana y Gabriela), las que llenan los requisitos bíblicos:

“¿Cómo puedo ahora reconocer cuál de ellas es la que Dios me asignó como esposa?” se pregunta Alberto. Debemos rechazar definitivamente una manera de pensar así.

La voluntad de Dios puede contemplarse desde dos perspectivas. Por un lado podemos decir en un sentido definitivo que Dios desea (o determina) que algo ocurra (o que algo sea como es). En este sentido (compara Ef. 1.11) podemos hablar de una mujer que Dios “determinó” para Alberto. Existe y puede haber en definitiva solo una mujer para él.

Pero podemos hablar aun en otro sentido de la voluntad de Dios y, visto así, la pregunta de Alberto es desapropiada. Desde esta segunda perspectiva podemos ver la voluntad de Dios en sus instrucciones, formuladas en los mandamientos bíblicos. Lo que Dios ha determinado (porque se realizará a través de lo que hará) no se cubre siempre con aquello que nos ha mandado en una forma generalizada a través de la Biblia. Estas instrucciones a menudo son mucho menos específicas. Por ello es un error en estos casos hacer como que uno ya sabe lo que Dios ha dispuesto desde la eternidad, cuando aún no ha ocurrido. Posteriormente se puede decir muy bien: “Dios me ha dado a Gabriela y no a Juana por mujer. Yo lo sé porque me casé con ella.” Anteriormente, sin embargo, sólo se puede hablar de las instrucciones de Dios.

Si realmente no existe ningún principio bíblico en contra de un matrimonio con Gabriela o con Juana, Alberto puede presuponer que la elección es libre para él. Visto desde el punto de vista bíblico, no está mal ni bien casarse con una o con la otra (o con ninguna).

Dios no siempre nos guía tan lejos que podamos elegir entre equivocado y correcto. En Dios está la plenitud. Por lo cual sus hijos a menudo se encuentran en la posición envidiable de poder elegir entre dos o varios caminos correctos. Por eso Alberto puede casarse tanto con Juana como con Gabriela. Las dos posibilidades de decisión están de acuerdo con la voluntad de Dios, como la muestra la Biblia.

Los cristianos a veces se hallan en situaciones en las que no se trata de lo correcto o lo equivocado. No hace falta pedir consejo a la Biblia cuando se trata de si uno se pondrá el traje azul o el marrón (y si quizás podría ponerse también el traje negro o el gris). Cada uno de ellos es igualmente aceptable dentro de los principios bíblicos que limitan y determinan nuestras posibilidades para elegir (como, por ejemplo, la humildad). Después de haber pensado básicamente sobre la pregunta, se puede elegir libremente dentro de este marco.

Por lo tanto Alberto no puede hablar definitivamente de la voluntad de Dios antes de decidirse. Solamente puede decir en un sentido general: “Reconozco que Dios desea que me case con una chica como Juana o Gabriela.”

No se trata de una decisión entre lo bueno y lo malo, sino entre dos (o varios) caminos buenos.

 

 

Amor y libertad de decisión

“Creo que Dios te ha destinado como esposa para mí…” es más bien una expresión “no bíblica” frente a la libre decisión de la pareja; pero según la decisión examinada a la luz de la Biblia es una expresión totalmente apropiada.

El pensamiento de que Dios solamente ha predestinado una pareja se encuentra en la mitología griega (pero no en la Biblia). El padre de Zeus rompe en dos un disco de alfarería y arroja cada mitad hacia otra región de la tierra. Y solamente cuando se encuentren exactamente estas dos mitades se concretaría una unión apropiada. En cambio, en la Biblia se nos muestra lo que es esencialmente “indebido” en cada uno de nosotros cuando hay motivaciones egoístas y un comportamiento egocéntrico. Una pareja “congeniará”, si por medio de un amor auténtico y sobre la base bíblica crece la armonía. Lo decisivo, pues, no es algo que “concuerda” míticamente, sino la capacidad de amar de cada uno.

¡Dios no nos obliga a amar a una determinada persona, porque el amor siempre se basa en la libertad! Dios no nos obliga a formar una pareja en contra de nuestra voluntad. Por lo tanto, nadie puede acusar a Dios posteriormente (como Adán): “La mujer que tú mediste…” Para amar se precisa de una libre decisión. ¡Dios no obliga a nadie!

En una relación en desarrollo en la que falta esta libertad de decisión existen seguramente motivos e intenciones dudosos. imagínate que alguien tuviera la capacidad de influir en una chica bajo hipnosis la expresión “tu debes amarme…” y que la chica obedezca realmente a estas órdenes secretas. ¿Sería eso un amor auténtico? Absolutamente no, ya que en ese caso faltaría el aspecto de la libre voluntad, de la libertad de decisión. La chica manipulada sería semejante a una marioneta y sería abusada como objeto sin voluntad. Es cierto que la fidelidad y la responsabilidad mutua pertenecen al amor, a estar ligado. Pero el amor auténtico se une únicamente sobre la base de una decisión personal y voluntaria. Un amor sin esta alianza no sería un verdadero amor. Por tanto, los ligamentos del amor, la promesa de la fidelidad, la responsabilidad mutua, etc., deben generarse por medio de una decisión libre de la voluntad y no por una manipulación o la violencia.

 

Presión psíquica

Hoy en día lamentablemente se observa que se limita conscientemente esta libertad de decisión y se trata de lograr la docilidad de la pareja.

Como ejemplo, hay un joven que le dice a su novia:

“Si tu me abandonas, me suicido.” El dolor y el miedo de la separación ciertamente pueden presentarse de veras a los ojos del joven, pero su reacción señala un carácter incapaz de amar, egocéntrico y violento.

Nadie debería aceptar semejante presión, ya que una manera de pensar así contradice de entrada los principios del amor verdadero.

 

Presión religiosa

También puede generarse una presión parecida por medio de aseveraciones “religiosas” desmedidas, como, por ejemplo, “se me hizo evidente delante de Dios que él nos ha unido”. Y la otra persona debería doblegarse bajo la voluntad de Dios (así continúa el pensamiento secreto). En este caso, sin embargo, se trata de ejercer una “presión religiosa” de un modo imperdonable para doblegar a la otra persona.

El Dios vivo, empero, jamás se dejaría usar para intereses propios, humanos y menos para propósitos impuros, violentos. Tan poco como se puede relacionar el amor auténtico con la coerción y la violencia, Dios no puede relacionarse con el psicoterror religioso, aún cuando éste se disfrace con el manto de las opiniones espirituales más elevadas.

Tener libertad de decisión significa también que tendremos tiempo de conocer a la otra persona verdaderamente. No es posible decidirse bien si no se tuvo oportunidad de analizar las diferentes áreas de una relación. ¿Cómo puedo saber si un intercambio de pensamientos personal llevará a la armonía o al caos? ¿Cómo puedo decidirme conscientemente a amar a esa persona tal como es ella esencialmente, si no tengo la menor idea de cómo es realmente su carácter, qué piensa, qué planifica y qué se propone para su vida?

 

 

Presión sexual

En este caso se evidencia otro peligro más en una relación sexual activa: quien tiene una “adicción” sexual hacia su pareja ya no tiene la posibilidad de informarse objetiva y serenamente sobre la otra persona. En este caso, el cuerpo y el erotismo dan las órdenes pertinentes. Por lo tanto, seguramente ya no es posible examinar la unión.

En muchos casos, ocurre además que cuánto más se ocupen mutuamente en forma corporal dos personas relacionadas sexualmente, se tomarán menos tiempo para conversar sobre las preguntas esenciales de la vida, para cultivar el intercambio de los pensamientos y para conocerse como personas. Entonces la atracción mutua se alimenta sobre todo de un deseo sexual encendido y de ardientes deseos eróticos, en vez de hacerlo estando juntos en comprensión y en una armónica comunión. Cuando más tarde, en la comunidad matrimonial, se nota que existen pocas cosas en común aparte de la atracción sexual, ya es demasiado tarde pues la pareja ha sido elegida.

 

 

Presión emotiva

También queda excluida la posibilidad de una evaluación, que ayudaría en cuanto a la elección de la pareja, cuando la persona respectiva se enamora perdidamente y solamente se regodea en sus sentimientos. Sólo ve a la otra persona a través del lente rosado de su enamoramiento, piensa que ya no puede vivir sin ella, etc. Tales impresiones personales, sin examinar y solamente provocadas por el sentimiento, oscurecen la visión clara sobre los puntos que hay que examinar que en verdad deberían tenerse en cuenta. Pues ¿quién se formularla preguntas críticas sobre un objeto de necesidad vital del cual se está convencido? Es completamente normal y natural que una persona que está ahogándose, agarrará un salvavidas y no preguntará nada, ya que estará convencido de que este objeto es su salvación. Cuando una persona se convierte en “salvavidas” para otra persona, cuando uno está convencido de que solamente junto a esa persona la vida puede cobrar sentido y plenitud, entonces todo examen sobrio y sincero será imposible.

 

¿Libre elección o predestinación?

Dos cartas de lectores más:

 

Si Dios tiene un plan para nuestra vida, entonces seguramente el cónyuge, más que nadie, será una parte esencial del plan de Dios. Si en cambio me caso con aquel que yo quiero, esto no coíncídirá con el plan de Dios, y todo el plan de vida divino quedará desarticulado a la postrer. Me gustaría una explicación sobre esto.

Mónica E., 16 años.

 

¿Qué pasa si dos chicas creyentes cumplen todos los requisitos y yo las aprecio a las dos? ¿Cómo puedo saber lo que Dios pide de mí? ¿puedo, por ejemplo, tirar dados o suertes en oración?

Carlos P.

 

Por supuesto que es posible estar frente a una elección entre dos chicas creyentes. En ese caso, Dios realmente nos permite elegir libremente. Es más, él desea que decidamos libremente a quién amaremos toda nuestra vida. Si tomamos esta decisión examinándola por medio de principios bíblicos y en oración, podremos confiar en la promesa de Dios de que nos guiará bien. Tirar dados y suertes sería un proceder absolutamente no bíblico, ya que nos fue dado el Espíritu de Dios que nos revela la Palabra divina. Dios quiere guiamos por medio de él y ya no más por dados y suertes.

 

Esta libre elección…

¿sale del plan maravilloso de Dios?

Tú, querida Mónica, te olvidas que Dios no está limitado por la dimensión del “tiempo”. Para él no hay pasado ni futuro: su vista lo abarca todo como si fuese el presente. (Por eso Jesús pudo morir hace casi dos mil años por tus pecados personales; tú ya estabas presente para él en aquella época.) ¡De modo que Dios ya ha incluido en su plan el resultado de tu libre elección! Sí, aun nuestros fracasos están dentro de sus planes, lo cual no significa que no seamos responsables por ellos, o que nuestro fracaso debiera ser juzgado como positivo. Si significa que una libre elección –deseada por Dios– de ninguna manera puede desarticular su plan.

Si te has decidido, Dios respaldará tu elección. El cónyuge que elegiste (según lo que Dios deseaba y en dependencia de él) es –mirando retrospectivamente– la pareja de Dios para ti; es su voluntad, pertenece a su plan para ti.

Si tu pareja fuera “programada de antemano por Dios y si, por ejemplo, se casara por desobediencia con otra persona, esto traería como consecuencia una avalancha de nuevas decisiones equivocadas, y los planes de Dios realmente se truncarían!

Nuevamente: el amor contiene la libertad. Yo no estoy “obligado” ¡pero mis decisiones me comprometen!

A todos los que creen en Jesucristo y se ocupan de la “elección de la pareja” les deseo que tengan una clara visión para la situación personal y la de la pareja, para que contemplen esta relación a la luz de Dios, la analicen bíblicamente y lleguen a una decisión libre y responsable.

 

 

La comunidad

Vernos en el Nuevo Testamento que las personas cristianas muy frecuentemente buscaron la voluntad de Dios en la comunidad cristiana, y que Dios habló también por su palabra por medio de la comunidad cristiana. Por lo tanto, habla con cristianos maduros antes de tu elección definitiva y permite que ellos te aconsejen, te animen o te adviertan.

 

 

La oración

Si leemos el texto de la elección de una novia para Isaac (Rebeca) en Génesis 24, nos llama la atención, además de los principios ya enumerados (como por ejemplo, la “mujer creyente”, la “virgen”, etc.), un punto en especial: ¡toda la búsqueda de la pareja estaba “envuelta” en oración: en petición, agradecimiento y adoración!

Esto deberíamos recordar bien resumiendo nuestro tema “la elección de la pareja”: En todo lo que tenemos que analizar y hacer es decisivo que dependamos de Dios; siempre unidos a él en oración significa colocarnos conscientemente en su dependencia y no querer ser el alfarero de nuestra propia suerte.

Ora pues ya ahora por tu pareja futura. Si conoces a alguien, ora para que Dios te una visión clara y

examines los principios bíblicos. ¡Agradécele también si te revela por medio de su palabra que esta pareja no puede ser tomada en cuenta y sé coherente! Si confías en Dios y si crees verdaderamente que quiere lo mejor para ti, entonces le obedecerás, especialmente en esta área. Y si más adelante encuentras una esposa o esposo amoroso, ora también a Dios y agradéceselo: es un regalo inmerecido para todos nosotros que sigamos al Señor con un compañero creyente.

 

Tomado del Libro: Eligiendo una pareja cristiana,

Autor: Walter Nitsche,

Editorial: AcercaR.

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Abtenerce para Obtener

Cuando se habla de la virginidad y el sexo, casi parece una contradicción en estos días. Los jóvenes se están involucrando en relaciones sexuales a edades más tempranas que nunca. En 1995, más de 1 millón de muchachas se convirtieron en madres solteras. Es muy raro encontrar vírgenes, ya sean hombres o mujeres, hoy día. Las fuerzas de maldad vagan por el mundo buscando a quienes pueden robar.

“El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;
yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia,”
 (Juan 10: 10).

Tenemos el potencial de tener una vida sobreabundante, más allá de lo normal. Podemos vivir por encima de la mediocridad. Podemos tener una vida abundante en todas las áreas. Sin embargo, tenemos un enemigo: el diablo. Una de las cosas que el diablo quiere robarle a la juventud es su virginidad. Cuando se roba esto es robada la gloria que Dios ha puesto en esa área de nuestra vida.

Se roba su dignidad, honra y respeto de sí mismo. ¿Qué significa “gloria”?

La palabra “gloria” en el idioma hebreo es kabod, y en el griego es doxa. Las dos palabras significan casi lo mismo: la revelación y manifestación del carácter, poder y persona de Dios mismo a través de nuestras vidas. En este capítulo, te quiero enseñar que hay gloria en abstenerse. ¡Para poder obtener, tenemos que abstenernos! Cuando nos abstenemos, el poder, la persona y el carácter de Dios comienza a ser formado en nuestras vidas, y esto es un tesoro que traemos al matrimonio digno de celebrarse.

Símbolo de la virginidad

En el Antiguo Testamento, cuando un joven y una señorita se casaban, eran acompañados por los padres hasta su alcoba privada y éstos se esperaban afuera de la puerta hasta consumirse el matrimonio en el primer encuentro sexual entre el esposo y su novia.

Cuando los recién casados habían terminado, les hablaban a los cuatro padres y ellos entraban para revisar la sábana blanca, esperando ver una mancha de sangre. Esta mancha era evidencia de la virginidad de la novia. Los padres de la novia se llevaban la sábana a casa y la guardaban por si algún día el esposo quisiera divorciarse acusando a su esposa de no ser virgen al casarse. (Vea Deuteronomio 22:13-21.)

En caso que el joven esposo se cansara de la mujer o si ya no le agradaba, la única manera de deshacerse de ella sería comprobar que su esposa no fue virgen al casarse. Si había cometido fornicación antes del matrimonio, él se podía divorciar de ella. Pero, si los padres de la mujer podían comprobar que había sido virgen, el hombre sería penado y multado por los padres, y tendría que tomar de nuevo a su esposa y cuidarla.

Varias cosas sobresalen en esto. Primero, el gran valor que se le daba a la virginidad. El valor de tu vida, especialmente la de la mujer, dependía de la evidencia de aquello. El hecho de que hubieras perdido la virginidad antes del matrimonio era suficiente, en el caso de la mujer, para divorciarse de ella, y ningún hombre la querría después. La virginidad era un reflejo de tu santidad, moralidad e integridad personal. El perder tu virginidad era ser alguien con un carácter débil, con poco valor ante la sociedad. Y en aquellos días, si no tenías carácter, no tenías valor.

Todo pacto es sellado con sangre y es la evidencia externa de una obra interna. Necesitas recordar eso para entender lo que estoy por compartir contigo.

Cuando una pareja virgen se casaba y tenían relaciones por primera vez, y el pene del hombre penetraba el himen de la mujer, habría derramamiento de sangre. Esta sangre era una señal de parte de Dios de que la pareja había entrado en pacto sagrado con Dios y el uno con el otro. El derramamiento de sangre sellaba el pacto. Esto es simbólico del pacto sagrado que Dios hizo con la humanidad por medio de Jesucristo por Su sangre derramada en la cruz.

El perder tu virginidad en el asiento trasero de un coche, o en algún otro lugar inapropiado antes del matrimonio es entrar en pacto ilegalmente o desperdiciar tu virginidad. ¡Para ti hay algo mejor!

Cuando por primera vez tienes relaciones sexuales compartes aquel poder, carácter y fuerza divina que te ha preservado y mantenido para esa persona especial. Yo sé que para algunos de ustedes estoy a tiempo para decirte lo siguiente: no permitas que un momento despreciable, o un novio o novia lujuriosa te robe aquello tan especial que te ha sido dado para bendición. No dejes que el enemigo te robe tu virginidad. Es señal de la gloria de Dios operando en tu vida.

Es señal de la realidad de esa vida mejor, sobreabundante que podemos tener por medio de Dios a través de Jesús.

Así como confiamos en el poder de Dios para salvarnos del infierno, tenemos que permitir que ese mismo poder nos salve de la influencia del mundo en el área sexual. Permite que tu cuerpo sea temporalmente sacrificado y negado al placer. Presenta tu cuerpo en la manera que a Él le agradará. Esto lo podemos hacer permitiendo que esta verdad acerca del sexo cambie nuestras ideas sobre ello. Dios pide esto de nosotros, y Pablo dice que no es demasiado pedir en comparación a lo que Dios ha hecho por nosotros mandando a Jesús a morir en una cruz para traernos libertad. Perder tu virginidad es perder todo esto y no alcanzar la meta de excelencia que preservará tu auto-respeto.

Puedo oír a algunos de ustedes pensando: Esto se oye muy bien Juan, ¿pero ahora qué puedo hacer? Ya perdí mi virginidad. Tuve sexo antes del matrimonio con varias personas. Me siento mal, con vergüenza y culpabilidad. ¿Hay esperanza para mí? ¡Sí, hay esperanza para ti!

Los principios que te he compartido son principios de esperanza y no de condenación. Tu dolor y tu corazón pueden ser sanados. Lo que te fue robado, puede ser recuperado. Con la ayuda de Dios, se puede lograr. Él te puede restaurar y librarte de esa prisión de pena y dolor donde has estado. ¡No te des por vencido, este es tu día! La libertad está tocando a la puerta.

Quizá no podrás recobrar tu virginidad física, pero puedes recobrar el corazón y la actitud de la misma. ¿Te gustaría sentirte limpio y puro? ¿Quisieras sentir de nuevo respeto y dignidad en tu interior? ¿Quieres sentirte nuevo y sin pena cuando llegue la persona que es para ti? Entonces repite lo siguiente en voz alta:

Señor, llego ante ti en el nombre de Jesús. Reconozco que he pecado y no he seguido tus caminos. He sembrado la semilla incorrecta, y ha producido fruto malo en mi vida. Me arrepí’ento. Quiero cambiar y me comprometo a seguir tus principios. Por favor, ayúdame a cumplir con este compromiso. Te pido, Padre amoroso, que restaures el espíritu de virginidad dentro de mí. Que me restaures y que provoques en mí el ser limpio, puro, nuevo, y que sea un gozo para mi futura pareja. Señor, presento mi cuerpo como sacrificio, santo y agradable a ti. Es lo menos que puedo hacer, después do todo lo que has hecho por mí. ¡Yo me comprometo a la pureza!

Ahora tienes que guardarte. Tienes que tener cuidado que la pasión no nazca en tu corazón. Cuando la pasión es concebida, el sexo quiere nacer. La pasión, en mi opinión, es una de las cosas más fuertes con la que tienen que lidiar los jóvenes. La pasión puede llegar prometiendo placer y satisfacción, pero al final de cuentas te esclaviza y te mata.

 

Tomado con permiso del libro: La verdad sobre el sexo

Autor: John Arana, Jr.

Editorial: Casa Creación.

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